jueves, marzo 20, 2008

Supersalidos

Que nadie se lleve a engaño. No, no es una comedia o mejor dicho es una comedia que trasciende más allá de su punto de partida. El argumento y el género en el que está inscrita, puede levantar ciertas suspicacias o dudas razonables.

SINOPSIS: En una de sus últimas noches como estudiantes del instituto, los amigos e inadaptados Evan (Michael Cera) y Seth (Jonah Hill) experimentarán una legendaria odisea durante una tarde en la que intentan comprar bebida para una fiesta en la que estarán las chicas de sus sueños. En su peripecia les acompañará el indescriptible McLovin (Christopher Mintz-Plasse), otro amigo inadaptado que acaba de comprarse un carnet falso: su pasaporte para comprar el alcohol... (FILMAFFINITY)
fuente:http://www.filmaffinity.com/es/film897001.html

Puede ser, que no sepamos ver lo que realmente sus artífices, Judd Apatow como productor y Greg Mottola como director, nos estén planteando. No, tampoco es un ejercicio de deconstrucción posmoderno del género en el que se inscribe. No, no se trata de una puesta al día de la típica comedia de adolescentes al estilo de La revancha de los novatos, como ya fue en su momento American Pie. No, no se coquetea con la hibridación de varios géneros, interrogándose por tanto, por la representación icónica del material que maneja. No, no es autorreferencial ni se establecen juegos intertextuales, ni se establecen ejercicios similares que hagan interesante el film a la crítica o a la cinefilia más recalcitrante por su forma de dinamitar el género en el que se inscribe. No, no necesitaremos tirar de las teorías del cine, ni de la semiótica, ni de la sociología ni de la filosofía, etc. para poder analizar el film.

Pero no obstante, creo que es una de las mejores películas del 2007, lo cual puede parecer incluso una provocación. Prefiero considerarlo más bien como una reivindicación.


Elogio de la sencillez.
No podemos obviar cierta comedia americana que nos está llegando en la actualidad que se sirve de la sencillez (que no simplona) en la puesta en escena para narrarnos con mucho corazón y humanidad. Que nos hace verosímiles a los personajes que nos presenta y sobretodo que se centra en dotar a sus personajes de una entidad humana que lo aleje lo más posible de arquetipos o personajes más fruto de la ficción encorsetada en clichés genéricos que de la fina observación de la vida (y alma) humana. En este tipo de comedia, las intenciones grandilocuentes, las experimentaciones formarles, la exhibición del trabajo del director a través de lo que se altera y/o maneja del lenguaje cinematográfico sobra. Y las argucias argumentales también. De hecho, estas comedias que nos están llegando, el pretexto argumental es mínimo. La historia reducida a su valor más exponencial.

Porque no es lo que interesa comunicar. Porque en eso se centran, en la transmisión de emociones, en la comunicación afectiva y empática.En lograr que la mirada con cariño y dulzura con la que se mira a sus criaturas acabe siendo la misma para nosotros como receptores de esa vía de intensa humanidad. Y todo eso contiene Supersalidos. Y doy fe que se consigue con recursos directos, sin aspavientos, sin artificios, construyendo a los personajes desde el calor de los actores, con una dirección, que busca el gesto esquivo, miradas furtivas, el diálogo que atesora el mínimo detalle contenedor de gran significado antes que el fácil subrayado. Y a todo ello contribuye una cámara atenta, permanente testigo y voz expresiva e invisible que testimonia, que sigue, pero que no duda de quien es el protagonista.

Películas entre otras como Pequeña Miss Sunshine, Juno, Transamerica y ahora Supersalidos certifican lo dicho.


Así pues, no es nada nuevo que el cine americano fije su foco en los parias adolescentes de las sociedad, en los outsiders forzados y forzosos, en los adolescentes que se sienten fuera de lugar, en aquellos que viven con callada angustia existencial el tránsito por la adolescencia. En ese sentido, Supersalidos en el retrato que dota a sus dos personajes masculinos tiene más puntos de conexión con Ghost World que con la susodicha American Pie.



Seth y Evan
De hecho, en apariencia, Seth, podría parecer un personaje de cualquier film de Kevin Smith por su locuacidad cargada de diálogos fundados, centrados y obsesionados con y el sexo. Recordemos por ejemplo al personaje de Jason Lee en Persiguiendo a Amy, Banky Edwards, con el que además también comparte la celosa fijación con su amigo. Y así de hecho, arranca Supersalidos (con divertidas e ingeniosas conversaciones sobre el sexo). Pero Greg Mottola, prefiere ir más allá del simple perfil adolescente obsesionado con el sexo y de la misma manera que la película trasciende su género en el que está inscrita, el personaje de Seth no eso solo un chaval loco por desvirgarse, sino que es un chaval que esconde el miedo que siente ante el fin de la adolescencia. Su irreverencia, procacidad y crueldad esconde una profunda tristeza y un pánico a la soledad. De la misma manera que el personaje de Thora Birch ataca y trata injustamente a su amiga en Ghost World, lo mismo sucede con Seth y Evan. En ambos llegará el arrepentimiento y en ambos casos verán lo que pierden cuando ven lo que han perdido.


Porque si Seth, a su convulso interior anímico, presintiendo el fin de una época y el inicio de una nueva, responde exteriormente con cierta violencia verbal, y con una ligera agresividad con la persona que más le importa, Evan adquiere un perfil más de persona invisible. El superviviente callado, que trata de ir pasando por la vida como buenamente puede evitando que el exterior (hostil) le vulnere o le ataque. Varios ejemplos al respecto que atestiguan lo dicho.


Una secuencia del principio del film, cuando un compañero de la escuela veja a su amigo Seth escupiéndole en la cara, Evan se mantiene al margen. O aquella secuencia de ellos dos en el centro del plano almorzando en el comedor de la escuela, en una mesa solos, mientras que el resto de mesas aparecen aglomeradas de gente, merece la pena fijarse en el rostro de Evan. Esa situación define muy bien su perfil, de adolescente excluido, apesumbrado, consciente de su alienación social pero que trata de evitar hacerla externa, que no se note, como sino fuese con él. No es casualidad que se rían, en ese caso de otro que está comiendo solo, como negando la situación vital en la que viven ellos. Por último, la emotiva escena en el tramo final del film, en la que por fin desligados de sus capas de protección externas, se confiesan el profundo nexo anímico que les une, estremece ver como Evan le revela a Seth, por qué finalmente compartirá habitación con el inefable McLovin. Ese nudo en la garganta que se le hace al confesarle que tiene miedo de compartir habitación con gente extraña nos desnuda a Evan y nos confirma lo que ya hemos presentido bajo su melancólica mirada.


Podría pensarse en cierta homosexualidad latente en el personaje de Seth respecto a Evan, como ya se ponía de manifiesto en la ya citada Persiguiendo a Amy (que era una forma sutil de ridiculizar al personaje de Jason Lee por parte de Kevin Smith ante los prejuicios homofóbicos de su personaje) o por ejemplo en la reciente Promesas del Este de David Cronenberg.
Podríamos ver signos a tal efecto, como por ejemplo ante el odio irascible que siente por Becca por ser la chica en la que centra su atención Evan o incluso alguno podría entender así el bello final del film en el centro comercial en la escalera mecánica. Pero no es algo que comparto. Porque no creo que sus artífices nos quieran explicar eso.


Primero por el cariño que se les da a todos sus personajes (con ningún personaje se ejecuta lo que sí hizo intencionadamente Kevin Smith en Persiguiendo a Amy), y segundo porque se nos está hablando de una relación de amistad no contaminada pero por la que se puede sentir dependencia emocional sin sentir atracción física. Se pueden sentir celos sin sentir amor, se puede decir te quiero a un amigo sin querer acostarse con él.
Gregg Mottola y sus guionistas creen en la posibilidad de una relación de amistad pura y sincera. Y así se demuestra en la escena en la que ambos duermen juntos después de la ajetreada noche. Una escena que certifica la declaración de intenciones de sus creadores y por tanto desmonta la teoría (fácil) de la atracción física no correspondida entre los dos amigos. Por mucho que al día siguiente, Seth se levante sobresaltado y ruborizado por la declaración afectiva mutua de la noche pasada. Responde más bien, a esa creencia de género en la que los hombres no pueden (ni deben) expresarse sus sentimientos, compartirlos con sus semejantes.



La humildad como virtud.
En los años 80, se parceló el cine más que nunca y ya el consumo no era algo unitario, sino que establecieron de forma muy marcada eso que suena tanto, target objetivo. Los estudios de mercado irrumpieron en el cine y dándose cuenta que los adolescentes alimentaban la industria, se respondió creando películas específicamente para ellos. La gran eclosión de comedias de adolescentes de los años 80, en la que el sexo jugaba un factor importante en tono jocoso, o en fuente para crear gags y la recuperación del loser o nerd, o novato en el ámbito universitario y/o escolar fueron fuente común de muchas películas de los años 80. Argumentos que se articulaban en torno el gag, y especialmente en torno a la gran secuencia divertida. Lamentablemente, todos los personajes acababan convirtiéndose en vulgares caricaturas porque la profundidad que sí goza Supersalidos en la construcción de sus personajes, brillaba por su ausencia.


Supersalidos, recoge las constantes de esas comedias de los años 80, no las esconde, de hecho las usa de la misma manera aunque en este caso, el argumento no se construye para encadenar gags o para llevarnos a la gran secuencia divertida (la ausencia de ella puede provocar cierta frustación). No ridiculiza el género, sino que lo abraza con cariño. Así se entiende el indescriptible y divertídisimo personaje de McLovin' (imprescindible verla en vos para no perderse la extraña modulación de su voz). Y así se sitúa de forma paralela las peripecias de McLovin' con los policías a la acción de Seth y Evan. Porque Supersalidos juega en paralelo con los dos enfoques y los trata de igual a igual. Por lo que ver Supersalidos, puede suponer un carrusel de emociones, un viaje desde la sonrisa, la carcajada a la melancolía y tristeza.


Es cierto que eso provoca, una caída en el ritmo del film porque a mediados del film la historia de los dos policías con McLovin' parece obstaculizar el ritmo de la película. En todo caso es un bache menor. Porque también se nos está diciendo mucho a través de los personajes cómicos de los dos policías. Unos adultos, que fueron en su adolescencia también unos nerds de su época y el encuentro con McLovin' por tanto, les hace revivir la adolescencia añorada. ¿Los alter-ego de los guionistas? ¿El espejo en el que mirarse el espectador adulto? Interrogantes que cada uno encontrará la respuesta en su interior.


Así Supersalidos, no renuncia al slapstick, al diálogo sexual, a la hormona revolucionada, a la escatología (la escena de la mancha de la menstruación) y a la hipermetropía de la realidad a través de la comedia. ¿Su humildad respecto al marco que se utiliza por muy barrenado, adulterado y gastado que esté puede devaluar al film? NO.NO.NO.




Cine y vida
El cine es parte de la vida. Y de la misma manera que muchas situaciones de la vida cotidiana, siempre les acabo encontrando su equiparación con situaciones de ficción en miles películas vistas (1892 y subiendo), lo mismo podríamos decir al revés. Porque mi relación con el cine siempre es una carretera en dos direcciones. Y Supersalidos, me devuelve instantes y recuerdos de adolescencia. Seguramente, a todos aquellos viejos conocidos que nos encontramos en el presente y nos preguntan con incredulidad ¿todavía seguís siendo amigos?, ¿todavía vais juntos?, Supersalidos les parecerá una película divertida de tres adolescentes con las hormonas revueltas y poco más. Pero estoy seguro que mi amigo (sí el mismo, ese que cuesta creer que todavía sigamos siendo amigos) verá algo más en la película. Y ese algo más es por lo que merece la pena la reivindicación de Supersalidos. Porque si yo pudiese hacer películas, seguramente en una explicaría lo mismo. Y porque Supersalidos me gusta recordarla como un bello retrato de amistad (y por tanto emparejarla a películas como Cuenta conmigo, Beautiful girls, Los amigos de Peter, etc.) más que una película divertida (que lo es) sobre unos adolescentes que quieren desvirgarse (que también lo es). Y es que una vez más, no hay géneros malos sino películas malas.
Va por tí, hermano.



2 comentarios:

chabela dijo...

¡Qué bonita! Otra que me apunto, oye. ¡Me estás matando con todas tus recomendaciones! ¡Nunca lograré ponerme al día! :))
Apruebo esa novedad de introduir subtítulos, lo hace más ameno y ayuda a situarse primero haciendo una vista de pájaro.

La verdad es que vi carteles hace unos meses de esta película y me sonaba a patochada, ni me planteé que pudiera ser interesante, así que haces bien en reivindicarla.
Más si la comparas con Little Miss Sunshine, con Los amigos de Peter y otras joyas que también he disfrutado...¡Tendré que ver Supersalidos! Por cierto, ¿no será una peli más para tios, para recordar adolescencias masculinas? :))

Por cierto2, me gusta mucho esa lista que has colgado a la izquierda con películas favoritas de varias décadas...Me da una orientación y me das trabajo para mucho tiempo!!
Un abrazo

elamantepolar dijo...

Esta vez la crítica especializada sí que ha ejercido una de las funciones que creo que debe tener. Gracias a lo leído en la prensa especializada, me he acercado a ella esperando encontrar algo más que lo que parece tanto por el trailer como demás mecanismos publicitarios del film.
La película sí, seguramente es muy masculina, (o no disimula en absoluto que el punto de vista es el masculino, mejor dicho) y puede ser que eso te distancie, pero de la misma manera que no te distancia una película "de mujeres" y "para mujeres" no debería distanciarte ésta.
Bueno a mí de hecho me pasa, me da igual que el punto de vista sea masculino, femenino, heterosexual, gay, etc... siempre se puede a llegar a conectar aunque las situaciones las vivas lejanas, si la conexión emocional del film respecto al espectador está bien construida.
En ese sentido, ninguna de esas situaciones narradas en el film las recreo como propias, pero sí que entronco de lleno con la esencia y/o alma del film.
Por cierto, he sido plenamente consciente (no ha sido descuido) pero es totalmente cierto que los dos policías y el personaje de McLovin' merecían más espacio del que le he dedicado. Porque hay mucho que decir con estos tres personajes.
Eso ya se lo dejo a otros. Ya que mi opción ha sido centrarme en otros aspectos y aunque parezca mentira he querido ser extremadamente sintético, con lo que en estos caso siempre uno acaba siendo injusto.

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