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viernes, abril 04, 2008

Adiós muchachos


Difícil tarea la de escribir un comentario de este film. No quiero ser injusto con el film pero creo que acabaré siéndolo y no le haré justicia.
Lo digo porque lo percibo como un buen film en todos los niveles pero que a mí....me dejó terriblemente frío. No sé como transmitirlo. Recuerdo que tuve similar sensación con El pianista de Roman Polanski.
No hubo implicación emocional activa con el film y eso es algo que me defraudó, dado que era uno de los temas recurrentes a los que como ya digo, siempre visito.

En un colegio católico, durante la ocupación, un muchacho burgués descubre que uno de sus compañeros es judío. La amistad que se forja entre ambos no podrá impedir el final trágico. (fuente: http://es.wikipedia.org)

Estamos ante una historia de la pérdida de la inocencia entre otras cosas. Ambientada durante la ocupación alemana en Francia en la 2ª Guerra mundial, la película bajo una rigurosidad ética describe muy acertadamente y con gran precisión el momento en el que se sitúa, y describe con suma perfección la ambivalencia de los franceses ante la ocupación alemana y cómo estas circunstancias agitadas acaban influyendo decisivamente en el microcosmos en el que se centra la acción, un colegio para burgueses y de cariz católico.
Por dicha perfección se percibe desde el principio su tamiz autobiográfico y la implicación emocional del director ante la historia que cuenta. Una implicación emocional desprendida de todo sentimentalismo y de nostalgia empalagosa que ofusque el resultado de la película.
Precisamente, esa falta de sentimentalismo, que no es un defecto sino más bien una virtud en este caso, en mi caso acaba jugando en su contra, ya que echo en falta más emotividad al tratamiento.

Otro punto que influye en la recepción fría del film me viene provocada por el retrato del protagonista. No le objeto ningún pero al retrato, ya que la introspección psicológica está muy bien construida (la de él y la de todos los personajes). El problema es que me resulta sumamente antipático y no me reconcilio con dicho personaje en ningún momento. Eso evidentemente, provoca que me distancie del film junto lo ya mencionado.

Es un retrato intimista, ecuánime, de sutilezas y de detalles sin estridencias y buen captor de los diversos matices que pueden adoptar una persona y una situación. Un retrato llevado hasta las últimas consecuencias, ya que acabado el visionado, me dio la sensación de asistir a un retrato con un perfecto acabado pero que no llega a más.....No es así, no es justo este valor, pero ya digo mi subjetividad no ligó con el enfoque del film.

Hay alguna escena prescindible (como la escena en la que se pierden en el bosque los dos protagonistas), pero en conjunto la película se sigue con interés. No le pido ritmo a una película francesa pero afortunadamente no existen escenas contemplativas y de presunta trascendecia. Eso sí, no hay acción, no espereis acción y movimiento, hay descripción de situaciones que todas ellas van creando y conformando el clima de la historia hasta el desenlace....

Por cierto, que el colegio sea católico podría dar pie a una crítica anticlerical, pero no es el caso (sólo hay una leve alusión pedofila). No estamos ante un colegio católico en la época franquista.


domingo, mayo 21, 2006

Victor o Victoria



Deliciosa comedia musical sobre la confusión de géneros con un solvente, brillante e inteligente guión y un excelente trabajo coral.

Curioso que en el mismo año de producción (1982), coincidiese con Tootsie de Sidney Pollack. Dos comedias con mismo pretexto argumental, aunque si en Tootsie es un hombre el que se traviste de mujer para poder trabajar, aquí es una mujer la que aparenta ser un hombre.

Con claros referentes como Cabaret y con Faldas y a lo loco, aunque no las supera, se nos presenta como una digna sucesora y/o complementaria.

De Cabaret toma similar contexto aunque cambiando Berlín por París. El mismo ambiente de entreguerras, el entorno del cabaret, etc...
De Con faldas y a lo loco, el tono de comedia de enredos con personajes travestidos. Y con mensaje.

Asimismo, si bien es un perfecto vehiculo de lucimiento para la actriz protagonista (Julie Andrews), brindado por su director y entonces esposo, todos los actores están excelentes aunque sienta predilección por la actriz Lesley Anne Warren.
Como buena actriz de reparto roba escenas aporta al film unas de las escenas más divertidas y memorables del film. Así, consigue sentar su presencia en el film y eclipsar a quienes comparten plano con ella. Cuando en un punto de la trama el personaje desaparece para volver mucho tiempo después, se celebra su retorno a escena y se agradece que el director no haya desaprovechado este personaje bombón, ofreciéndonos más minutos del personaje.

Como detalle anecdótico, su número musical remite a los que posteriormentes hemos visto a Madonna en sus giras.
Por fortuna si queremos recuerpar a esta actriz, actualmente la podemos ver como madre de Susan en Mujeres Desesperadas

En lo que se refiere a la escritura podemos considerar que estamos ante un divertido, brillante y lúcido guión, con varios diálogos dignos de recordar. En contrapartida, peca de un excesivo slapstick que irremesiblemente nos recuerda al cine de Blake Edwards trayéndonos a la memoria películas como El guateque o La pantera Rosa.
La acumulación de este tipo de situaciones provoca que algunas sean innecesarias, otras sean simplonas pero efectivas, y algunas más, en cambio, provocan la complicidad del espectador.
No obstante, no entorpecen la trama si las asumes como una seña de identidad, como una muestra de estilo.

En el apartado visual, me quedo particularmente con dos escenas maravillosamente ejecutadas.
Una sería el plano secuencia, (haciendo un brillante uso de la profundidad de campo), en la que vemos al guardaespaldas (James Garner) colándose en la habitación del hotel donde se aloja el personaje de Julie Andrews.
Un plano secuencia que se me antoja muy hitchcockiano, aunque no sé hasta que punto el director tenía en mente a Hitchcock a modo de homenaje.


La otra sería también otro plano secuencia en el que vemos dos acciones paralelas simultáneas: El personaje de Lesley Ann Warren subida en el tren y atravesando todo el tren a través de sus vagones mientras que el guardaespaldas va caminando en el andén hacia la misma dirección.

Y ya por último, en el apartado extracinematográfico conviene destacar el mensaje de tolerancia y respeto hacia la comunidad gay en una época donde, de forma generalizada, estaban tachados de perversos y degenerados. No olvidemos que fue una época en la que el SIDA estaba considerado más un castigo moral que una enfermedad.
En ese contexto se agradece que se realizase una producción como la presente, que a buen seguro, debió suponer un soplo de aire fresco

En definitiva, hablamos de una entretenida comedia musical, (con una excelente banda sonora del inolvidable Henry Mancini, la cual ganó el oscar), que no se agota y siempre apetece revisarla, dada la vigencia de su mensaje y el ritmo cómico bien conseguido.
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El cuaderno rojo by Manu Argüelles is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.
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