viernes, enero 11, 2008

Inland empire

Una de cal. La siguiente entrada será la de arena. En este caso, se trata de un director del que he visto toda su filmografía y hasta que no he visto su última película, no había llegado a la gran decepción. La siguiente entrada es justo al contrario. Hablaré de una película de un director que nunca me ha gustado, hasta que nos presenta su último largometraje.
Siempre he creído ser un seguidor de David Lynch, hasta que llega el momento en el que conoces gente verdadera devota del cine de Lynch que te hacen ver que estabas equivocado. También es verdad que en mi caso particular, es un director que me ha funcionado mejor en épocas de turbulencias anímicas personales que en épocas reposadas. Por establecer un símil musical, me pasa lo mismo con la música de Nine Inch Nails.
Hay muchas canciones y películas, que independientemente de la época en la que son visionadas, perduran en tu interior de forma prominente, las sientes cerca como compañeras de viaje, nunca te abandonan. David Lynch y su cine, me vino a mí en el momento adecuado. Seguramente en el presente, el efecto hubiese sido muy distinto. Eso no significa que sus películas o Twin Peaks (punto de inicio al universo Lynch como fue para mucha gente de mi generación) hayan perdido vigor con el tiempo o hayan envejecido. Pero el recorrido por los recovecos oscuros del alma negra a través de la iconografía lynchiana, ya no es paseo recurrente como lo fue en años anteriores. Como islote, eso sí permanece Una historia verdadera, la ventana de Lynch a la luz, al humanismo, entendido como:

"El equilibrio en la expresión, que debe ser clara, y no recargada ni conceptuosa (...)Se restaura la fe en el hombre porque posee valores importantes que no conviene despreciar."
¿No temes quedarte sin ideas?
Claro, pero por eso hago meditación todos los días, porque cuando meditas, trasciendes y experimentas el desatado e infinito océano de la creatividad. Y las ideas comienzan a fluir fácilmente.
fuente:http://www.blogdecine.com/categoria/frases-citas/record/40

Bien, pues en mi carta a los reyes magos para David Lynch, le pido varias cosas:
1) Visto el resultado de Inland Empire, que abandone ipso facto la meditación trascendental.
2) Que abandone el vídeo digital.
Y siendo consciente de que hablo de lo que no tengo ni idea, de la misma manera que su película representa para mí la negación absoluta de lo que entiendo por cine, considérese lo que escribo como la anti-crítica.
¿Qué podemos comentar? ¿El guión? ¿La historia? ¿Los actores? ¿La fotografía? ¿La música?
Empezando por lo último, noté la ausencia de Badalamenti de forma terrible.
¿La fotografía y/o elementos estéticos? Alguien tendrá que decirle a David Lynch, que el uso del digital no está a la altura de alguien tan profesional, como él siempre ha sido. Por momentos, la película parece amateur. Las atmósferas oníricas se diluyen entre los pixeles. Por no hablar de la penosa iluminación poco matizada.Ese es el problema. Desaparecen todos los matices, variaciones y gamas, para formar algo demasiado saturado, sucio y poco pulido. Al respecto, se le pregunta, tal como vemos en Cahiers du Cinema, Enero 2008, el motivo de trabajar con vídeo de baja definición. Lynch argumenta que le permite rodar durante más tiempo que con una cámara convencional. Así pues, a esa mayor libertad creativa, parece sacrificar el acabado formal. Una opción que puede satisfacerle a él como creador de su obra pero no a mí como espectador.
Lynch siempre ha sido el artista de la sugerencia y de la inquietud, sabiendo utilizar los recursos plásticos de forma magistral. El vídeo digital no le permite demostrar su oficio. A mí personalmente me deja fuera y me mantiene alejado de lo que veo. Cierto es, que el feísmo de su propuesta formal podría haberle sentado bien a su viaje al corazón de las tinieblas. Pero desgraciadamente, en mi caso no ha sido elemento complementario sino terriblemente distanciador.
Por no hablar de parecidos más que razonables. Nótese al respecto la forma de encuadrar en el plano a la actriz Grace Zabriskie y compárese a Réquiem por un sueño y ciertos planos de Ellen Burstyn. Lo mismo podríamos decir de aquellos planos en los que vemos correr a Justin Theroux.
¿Los actores? Siendo conscientes que ellos estaban en la cuerda floja, que no disponían de una historia de principio a fin a la que asirse, sino que su interpretación se construía a base de retazos aislados, de pequeñas set-pieces sin aparente conexión, Laura Dern es la que mejor sabe afrontar el desafío planteado. El resto hace lo que puede, aunque vi a Jeremy Irons despistadísimo.
¿La historia? Con la iglesia hemos topado. Lynch en su afán de subvertir los géneros, de darle la vuelta, de explorar nuevas vías narrativas, de romper toda línea temporal y espacial a favor de explorar vías oníricas, nos llega a Inland Empire, no rompiendo algo sino directamente deshaciéndose por completo de cualquier lógica, te sitúes en el campo que te sitúes. Parece que no crea depender de nada para explicar su historia, (hasta el punto que su film se convierte en la negación absoluta de lo que entendemos por narrar), y de la misma manera que nos podemos enfrentar a un cuadro de expresionismo abstracto, pretende convertir su film en la misma sensación.
No habría objeción a ello si tuviésemos otros recursos que nos permitan cierta adhesión a lo que vemos. Porque sí que hay abstracción (demasiado reconcentrada, uno echa en falta algo de esos toques de humor tan suyos), pero lo que es expresionismo, más bien nulo. Creo que ha jugado en su contra demasiada dispersión de ideas. Esta vez, esa libertad creativa que le ha permitido su Sony PD 150 le ha jugado en su contra. De ahí mi "broma" respecto a la meditación trascendental. Podría aceptar digresiones tan habituales en él en la narración, pero llevar al límite esa idea para dinamitar por completo la narración, creo a mi parecer que ha resultando perjudicial
Creo que esta vez Lynch se ha mirado bastante a su ombligo, en el sentido que no ha sabido salir de sus vías de expresión para tratar de ser mínimamente comunicativo con el receptor. Ha filtrado tanto a su público, que parece que, o te acercas al film de una determinada manera o ya no eres espectador válido. Y a mí las imposiciones, por tendencia natural, suelo rebelarme.
Puede ser que estemos ante la vanguardia cinematográfica por antonomasia como parecen decirnos los de Cahiers du Cinema. Puede ser que estemos ante el "cine del futuro" y yo no haya sabido verlo. Pero mi mirada emocional ante el cine, esta vez rechaza a Lynch por muy avanzado que esté a su tiempo.
Otra vez será Lynch, otra vez será....

2 comentarios:

isilla dijo...

¡No me lo puedo creer! ¡¿Linch ha sucumbido a tamaños despropósitos e incoherencias respecto a su "poética" habitual?!
Como tú, y adicta a lo intenso como tú, apreciaba de Lynch sobre todo sus atmósferas opresivas, su fotografía, su música que creaban una red hipnotizante que te llevaba hacia vericuetos tan oscuros como auténticos.
Una historia verdadera, en otro registro, me gustó mucho, aunque la tomé como si fuera de un director distinto. Pero me gustó su sencillez narrativa y su aparente falta de pretensiones.
Por lo que comentas de esta última...parece pretenciosa pero no auténtica en cuanto a las emociones que provoca?!
Estas citas sobre la meditación de dónde las has tomado, por cierto? de la peli? del director? ¿?
Yo soy defensora acérrima de la meditación, pero, claro, igual Lynch con la mente clara y despejada se encuentra mejor como persona pero nos gusta menos como artista...Tal vez tendremos que ser menos egoístas y desear su bien aunque nos prive de su arte, ¿no? :))
Intentaré verla también.
Te haría más comentarios pero cuesta un poco si no has visto la película...Pero me va bien leer tu blog porque me puede incitar a más cine.
Un beso

elamantepolar dijo...

Pues por desgracia es lo que he vivido con este film...he perdido el punto de atracción hacia Lynch porque esas atmósferas opresivas que tan bien describes aquí brillan por su ausencia. Y ese es el gran problema no despierta emoción alguna. Es lo que decía, como un cuadro de expresionismo abstracto sin el expresionismo.

La cita a la meditación trascendental, lo decía él en una entrevista a la MTV. No es algo nuevo en él (desde hace + de 30 años) pero dicha cita me venía muy bien para hacer "broma" respecto al desproposito que resulta su film y por qué.
Por cierto, las valoraciones positivas que he encontrado del film son igual de abstractas que el film, lo cual tampoco me ha ayudado a reconsiderar mis argumentaciones. Y he estado una semana dándole vueltas al film para llegar siempre a la misma conclusión.

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